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Gabriel Deshayes nace el 6 de diciembre de 1767 en Beignon, un pequeño pueblo rural de Morbihan, en el borde del bosque de Paimpont.
Cuando estalla la Revolución francesa, todavía era seminarista, y es ordenado diácono en septiembre de 1790. Para recibir el sacerdocio, tuvo que ir a Jersey, donde Mons. Le Mintier, obispo de Tréguier en el exilio, le ordenó de sacerdote el 4 de marzo de 1792.

Podía haber esperado allí, pero eligió el riesgo y regresó a Francia ocho días después de su ordenación. Inicia su ministerio como sacerdote proscrito, expuesto a los mayores peligros. Se encuentra con algunos de sus compañeros. Su lugar de reunión era la parroquia del Huerto. Con la mayor discreción recorren de noche los campos, reúnen a los cristianos en sus desvanes o graneros para la celebración de la Misa y los sacramentos.

En este equipo dicen que Gabriel era el más joven y también el más intrépido. Para engañar a los soldados de la Revolución, se disfraza de molinero, de campesino que empuña la guadaña en los páramos de Bretaña, de peón enviado a los campos y que se hace llamar  ¡«Grand Pierre»! Varias veces roza con la muerte.
Un día, la casa donde estaba escondido es rodeada por los soldados: “Sí, sí, dijo. ¡Deshayes está aquí, estoy seguro de ello! Vamos a buscarle, ciudadanos”. Y él desaparece entre la multitud.

En otra ocasión, acababa de sentarse a la mesa de una quinta con su amigo el P. Georges, cuando una sirvienta se apresura a decirles : “¡ Los Guardias están afuera !” Gabriel Deshayes salta por la ventana, esconde a su compañero entre los arbustos y de un gran salto cruza el foso y huye al campo. Los guardias le ven y preparan sus fusiles. Las balas silban en sus oídos sin llegar a tocarle. Después de haberse alejado de sus perseguidores, tiene tiempo para cambiarse la ropa con un labrador y agarrar su hoz. Cuando llegan los guardias adonde estaba él, les señala sin ningún rubor la dirección tomada por el fugitivo …

También en otra ocasión, estando trabajando tranquilamente con el P. Georges y otro compañero, llega un mensajero y les avisa: “Marchaos inmediatamente. El tribunal revolucionario os está buscando.” Era de noche. Los tres amigos salen de su rincón y van por la carretera: es menos sospechosa. Pero en ese momento, los guardias vienen derecho hacia ellos y hay Luna llena. Es imposible huir. Los tres hombres se colocan silenciosamente en la cuneta. Pasan los guardias y no ven nada…

En otras muchas ocasiones, Gabriel Deshayes escapa de los soldados que le persiguen y, en los días serenos del Consulado está más disponible para un ministerio más tranquilo.

UN CURA SOCIAL
FD-gd-03Era el mes de abril de 1805 cuando Gabriel Deshayes llega a Auray, parroquia de unos 3000 habitantes. Aborda una serie de situaciones de emergencia que su sentido de Dios y del hombre le hace ver rápidamente.

Ayuda a restaurar el hospicio, que aún en esa época agrupaba a ancianos, minusválidos y niños abandonados. Se preocupaba por los mendigos y desempleados, buscándoles un trabajo comunitario. Se abre una hilandería y crea un taller de tejidos para los presos. Su casa está siempre abierta y el párroco se desprende de su abrigo o de una manta para ayudar a una familia necesitada.
En las calles de Auray encuentra a personas con problemas de audición. Entonces se les llamaba sordos. Se les trataba como idiotas o estúpidos. Gabriel Deshayes se conmueve ante ellos. A partir de 1810, confía las niñas a las Hermanas de la Sabiduría en la Cartuja que él había comprado.

Más tarde, pone a los Hermanos de San Gabriel a cargo de los chicos y desarrolla su obra en favor de los ciegos y deficientes visuales. A lo largo de su vida, éstos serán sus hijos preferidos.

En 1816 acoge en su casa parroquial a algunos jóvenes que, con la ayuda de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, les prepara para maestros de los pueblos bretones. Unidos con los que había juntado el Padre de la Mennais en Saint-Brieuc, estos jóvenes formarán el primer núcleo del Instituto de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de Bretaña.

Así lo resume su obispo, Mons. de Pancemont : ” El P. Deshayes se acuesta cada noche para soñar con las nuevas maravillas que llevará a cabo al día siguiente “.Y él mismo afirma : ” Nunca he desconfiado de la Providencia. Por su parte, nunca me ha fallado.”

EL FUNDADOR
gd03Tras una serie de circunstancias, el Padre Deshayes es llamado a Saint-Laurent-sur-Sèvre, donde el 17 de enero de 1821 es elegido Superior general de los PP. Monfortianos y de las Hermanas de la Sabiduría. Ocupa este cargo durante 20 años. Al mismo tiempo, se encarga de las Hermanas de la Instrucción Cristiana que él había fundado en Beignon y compra para ellas una propiedad en Saint-Gildas-des Bois : Ésta será su Casa madre. Muy pronto encomienda la dirección de su Instituto al Vicario general de Nantes, el Padre Angebault. Así mismo, deja al Padre de la Mennais la plena dirección de los Hermanos de Ploërmel.

Él todavía tiene bastante trabajo, porque en Saint-Laurent-sur-Sèvre, dirige las congregaciones monfortianas y reanuda con los Hermanos de San Gabriel su obra de instrucción de la gente del campo, comenzada en Auray, funda en la diócesis de la Rochelle una congregación de Hermanos agricultores, los Hermanos de San Francisco de Asís, y ayuda al Padre Ormières a fundar el Instituto de las Hermanas del Ángel Custodio, en Quillan, en la diócesis de Carcassonne.

Nada podía frenar su celo. Una semana antes de su muerte, acaecida el 28 de diciembre de 1841, seguía haciendo proyectos para la instrucción de los ciegos : “Pensáis, tal vez, les decía a las Hermnas de la Sabiduría, que soy ya muy viejo para llevar a cabo todos estos proyectos: Lo sé, pero aunque no me queden más que ocho días de vida, me seguiré ocupando de las obras buenas.”