Estamos en Auray ese 9 de septiembre de 1820. Esta capilla que conocemos como la “capilla del Padre Eterno”, es testigo de la apertura de un ‘retiro’ – de un tiempo de reflexión espiritual -. Los jóvenes presentes, presienten que son testigos de un acontecimiento importante …

Presentamos aquí los grandes momentos del retiro decisivo apoyándonos en el N° 47 de La Mennais Magazine que acaba de salir y cuya primera parte está dedicada exclusivamente a este acontecimiento fundacional. Este 9 de septiembre de 2020, al día siguiente del aniversario del nacimiento de Juan María de la Mennais – el 8 de septiembre de 1780- el Consejo General de los Hermanos propone también vivir un tiempo de celebración.

 “Estábamos impacientes”

Gabriel Deshayes, párroco de Auray, Vicario General de Vannes, reúne en enero de 1816, un grupo de muchachos con la idea de proporcionar maestros cristianos a las poblaciones rurales de Bretaña. Tiene un éxito considerable. Y poblaciones como Thénezay y Baud se familiarizan con la figura del joven, – alojado en la casa parroquial -, apasionadamente comprometidos con el trabajo de la educación cristiana.

Juan Mª de la Mennais, Vicario Capitular de la diócesis de Saint-Brieuc, siente la misma necesidad de abrir una escuela integral, donde la dimensión cristiana impregne toda la educación. Acoge – también él – a los primeros voluntarios en 1819 con el mismo propósito.

Gabriel Deshayes y Juan Mª de la Mennais unen sus fuerzas con vistas a un proyecto común: Educar e instruir a los niños. Vidriera, Walsh University, Canton, USA.

Los dos firman un “Tratado de unión” el 6 de junio de 1819 en Saint-Brieuc, con la idea de empezar a abrir escuelas con maestros bien formados. Si los fundadores se habían reunido en muchas ocasiones, también los discípulos deseaban conocerse entre ellos. Lo que el P. de la Mennais llamaría el “gran retiro”, tenía todos los visos de convertirse – sin duda alguna – en clave de decisiones capitales.

Una sola y única familia

“Esperábamos – no sin impaciencia -“ nos cuenta el H. Hippolyte, “el momento en el que pudiéramos vernos juntos los hijos de las dos cunas de esta pequeña sociedad, para no ser, de ahora en adelante – como les gustaba recordarnos a nuestros fundadores – más que una sola familia.” El año 1819, los ‘retiros’ de septiembre se habían celebrado en Auray, donde una veintena de Hermanos y Novicios acompañaban al P. Deshayes y otra decena hacían otro tanto en Saint-Brieuc con el P. Juan Mª.

En esta ocasión decidieron hacer causa común en Auray. Era la ciudad de la que era párroco el P. Deshayes desde 1805. Allí se había volcado él en cuerpo y alma – desde hacía años – en abrir escuelas, montar talleres de tejidos, crear trabajos para los parados y un taller de costura para los presos.

Había llegado el momento de aunar fuerzas y hacer juntos los ‘ejercicios espirituales’. En la foto: Auray durante la Asamblea Internacional de la Familia Menesiana en 2015.

Vista antigua de la Capilla del Padre Eterno en Auray.

Los dos se juntan en la capilla llamada “del Padre Eterno”. La había comprado la señorita Molé – que sería luego la Hermana Saint-Louis, fundadora de la Congregación de la Caridad de Saint-Louis, en Vannes -, en 1807, a petición del P. Deshayes.

Nos llamamos “Hermanos de la Instrucción Cristiana”.

Es la primera vez que estos jóvenes voluntarios se reúnen para ser maestros de escuela, de edades comprendidas entre los 16 y los 28 años. Son 36 por lo menos: 27 proceden del Noviciado de Auray y 9 del de Saint-Brieuc, pero, seguro que eran más. Muchos de ellos no hablan más que bretón. Hoy es sábado 9 de septiembre de 1820, es el día de la apertura del Gran Retiro.

Nos acompañan los dos Fundadores. Se han repartido las labores de animación. El P. Deshayes se encarga de las meditaciones y de las conferencias. El P. de la Mennais, predica el sermón de apertura “con una fuerza capaz de convencer a los más difíciles de convertirse”, nos asegura el Hno. Augustin. Este sermón inaugural rebosa de ricos consejos, que llegan a los espíritus y a los corazones.

También fue en este 9 de septiembre – según nos sigue contando el H. Hippolyte – cuando los dos Superiores nos dan el nombre de Hermanos de la Instrucción Cristiana.”

“Soy Hermano”
Hermano de los que Dios pone en mi camino,
sea cual fuere su fortuna,
sea cual fuere el color de su piel.”

Ése mismo día, “nos dan por divisa estas dos expresivas palabras: Dios Solo”

“Dios solo en el tiempo, Dios solo en la eternidad en todas las cosas, tu voluntad …”

Canción compuesta por el H. Josu F. Olabarrieta                                         http://www.lamennais.org/wp-content/uploads/2016/03/Dieu-seul-3langues-1.m4a

Una Regla, como un regalo del cielo.

Una Regla al servicio de la vida. Quiere ser un camino de sabiduría, de alegría y de felicidad. Nos la leen solemnemente el 9 de septiembre, en la misma capilla y luego nos la comenta Juan Mª de la Mennais durante los días siguientes. La recibimos como “un regalo bajado del cielo”, nos asegura el H. Augustin. El Padre se la dicta – él mismo – a “los directores de escuela, lo que les ocupó tres o cuatro páginas” según recuerda el H. Julien Kerdavid.

Las primeras Reglas las copiaron los Hermanos a mano. El primer texto impreso data de 1823, junto con los Estatutos de la Congregación que posteriormente llevó por título “Colección de normas para uso de los Hermanos.”

Gabriel Deshayes les dice lo importante que es “la exacta observancia de la Regla. Las bendiciones del cielo, los progresos de la Congregación y la realización de las esperanzas puestas en el futuro, ¡dependen de ella!”

¡Aquí tienes! pongo ante ti la vida y la dicha, la muerte y la desgracia, yo, quien te mando hoy amar al Señor tu Dios y seguir sus caminos. ¡Haz esto y vivirás!” Dt. 30:15-16

Una ‘Toma de Hábito’ solemne.

Los Hermanos llevaban ya una vestimenta particular que adoptaban sin ningún rito especial. “Nuestros Hermanos – escribe J. M. de la Mennais – llevan una levita sencilla de paño negro, cerrada por detrás como una sotana. El sombrero es redondo. En invierno, los Hermanos usan una esclavina sencilla que llega hasta el codo y que se cierra por delante con botones.”

Estamos en el último día de ‘retiro’, la capilla va a ser testigo de un momento conmovedor: cada ejercitante se revestirá de un nuevo hábito, como símbolo de una vida nueva.

Lacruz recibida po los hermanos

El segundo día de este ‘gran retiro’ deseando señalar que el hecho de la entrada en la Vida Religiosa era una ruptura con el mundo y para despertar la imaginación, los Superiores organizan una Toma de Hábito solemne y en el mismo acto, los Postulantes que no tenían todavía nombre de Hermanos, se les asigna uno. La cruz que llevan los Hermanos, data también de este ‘retiro’, pero en esas fechas, la llevaban debajo de la sotana. Desde 1823, la llevarán al exterior.

Durante la Primera Profesión de los Hermanos de la Provincia de Santa Teresa, en Kasasa, Uganda, el enero pasado.

“Hago Voto de Obediencia, por un año.”

Después de la ceremonia de Toma de Hábito, Juan María nos explica el Voto de Obediencia. Los dos Fundadores han oído en confesión a los ejercitantes. Para los que no sabían mucho francés, un sacerdote bretón estaba a su disposición.

Uno tras otro, en las gradas del altar, … Aquí: Durante dos Profesiones Perpetuas de algunos Hermanos, …

El momento es intenso y lleno de emoción este viernes, 15 de septiembre de 1820. “Uno tras otro, en las gradas del altar, frente a los Fundadores – que estaban de pie, – los Hermanos pronuncian la fórmula del Voto.”

Los de Auray lo hacen en estos términos: “Hago Voto de Obediencia, por un año, al Superior de la Casa de Auray, y en caso de muerte de éste, al Superior de la Casa de Saint-Brieuc, …  “las dos casas no son más una”.

Citamos los nombres de los primeros Hermanos que pronuncian su Voto: : HH. Mathurin, Paul, Pierre, Charles, Louis, Jean, Jullien, Jean-Marie, Ambroise, Bonaventure, Adrien, Paulin, …

Leer aquí el N° 47 de La Mennais Magazine que presenta el Gran Retiro de 1820.


Nacimiento de la congregación

El Consejo General de los Hermanos propone una celebración de aniversario.

Oremos en unión con toda la familia menesiana extendida por el mundo, pidiendo al Señor que nos ayude a ser fieles a las intuiciones de Juan María de la Mennais y de Gabriel Deshayes, siempre en busca de los caminos del Señor en el mundo actual.

Damos gracias al Señor por los doscientos años de existencia de la Congregación. Recordamos este momento fundacional, el Retiro vivido por los primeros Hermanos en Auray, en septiembre de 1820, en la Capilla del Padre Eterno. Allí, los Hermanos que rodeaban a Juan María de la Mennais se encontraron por primera vez con los que habían sido reunidos por el Padre Gabriel Deshayes. Recibieron la divisa «Dios solo», el nombre de Hermanos de la Instrucción Cristiana, el hábito y la Regla de Vida. Allí tuvo lugar la primera profesión del voto de obediencia. Los historiadores nos dicen que « han entrado varios jóvenes entusiastas y ha nacido una Congregación de Hermanos. »

Hoy damos gracias al Señor por la historia, pasada y presente, y

por toda la abundancia de dones del amor de Dios que esta iniciativa de dos personas ha suscitado,

por todos los lugares donde hoy la educación menesiana sigue dando sentido, fe y esperanza.

Oración de Intercesión :

En Auray los Hermanos recibieron una divisa para orientar su vida. Dios Solo es, desde entonces, el faro que ilumina el camino de los Menesianos. Ayúdanos, Señor, a no dejarnos seducir por otras “luces” que desfiguren nuestro camino.
Necesitamos tu ayuda para confiar en Ti.
Ayúdanos, Señor, a ser fieles.

En Auray los Hermanos recibieron la Regla de Vida que da cuerpo a la vida fraterna, que estructura la Congregación como parte de la Iglesia, que marca su misión y su carisma.
Necesitamos tu ayuda para saber trabajar en Iglesia.
Ayúdanos, Señor, a ser fieles.

En Auray los Hermanos recibieron el hábito y el crucifijo que quieren ser recuerdo de tu llamada constante a la entrega, a la humildad y al testimonio.  Necesitamos tu ayuda para continuar siendo testigos. Ayúdanos, Señor, a ser fieles.

En Auray los Hermanos recibieron El ser Hermanos, preocupados unos de otros, apoyándose mutuamente, formando un cuerpo unido para la misión y la entrega.
Necesitamos tu ayuda para continuar unidos.
Ayúdanos, Señor, a ser fieles.

En Auray los Hermanos se unieron para buscar la voluntad de Dios profesando obediencia al superior.
Necesitamos tu ayuda para continuar siendo fieles.  Ayúdanos, Señor, a ser fieles.

Hoy toda la Familia Menesiana se pone en tus manos, Señor, para pedirte que la acompañes, y que sea capaz de descubrir tus caminos en siendo para los jóvenes de hoy signos de tu amor, de tu cariño y cercanía, de tu preocupación por cada uno.
Necesitamos tu ayuda, Señor.
Ayúdanos, Señor, a ser fieles.