¡El campus de Alfred tenía sus trajes de fiesta el 18 de agosto! Hermanos y laicos se reunieron en gran número para celebrar los 200 años de la Congregación. La celebración estuvo presidida por Mons. Robert P. Deeley, Obispo de Portland asistido por el P. Ray Auger y por Mons. Andrew Dubois, Vicario General, y a continuación una comida fraternal.

El Hno. Mario Houle, Provincial – a la izquierda-. A la derecha, Mons. Robert P. Deeley, Obispo de Portland asistido por el P. Ray Auger y Mons. Andrew Dubois, Vicario General.

El Hno. Mario Houle, Provincial – Provincia Juan de la Mennais: Canadá-Estados Unidos-México — explicó el sentido de esta fiesta de hoy.
“Con mis Hermanos de Alfred, unidos a los de North Canton, Ohio, llevo en mi corazón y en mis pensamientos a todos los Hermanos que, desde hace más de 115 años, en Estados Unidos, han dedicado su vida a encarnar el sueño de los Fundadores de nuestra familia, Juan de la Mennais y Gabriel Deshayes, dos sacerdotes bretones con corazón de fuego y espíritu creativo.

Nuestros fundadores se vieron conmovidos hasta el fondo de su ser por la situación de miseria y abandono de los jóvenes de su tiempo. Reunieron en torno a ellos a una comunidad de jóvenes adultos sencillos, buenos, muy limitados, pero lo suficientemente generosos para consagrar sus fuerzas a los niños de las pequeñas aldeas aisladas, a las que los demás no iban. Y estos hombres inventaron para los jóvenes ambientes de acogida y de crecimiento, de educación y de fe, como lo hicieron aquí mis Hermanos americanos.

La historia de nuestra Congregación está jalonada desde hace 200 años de numerosos acontecimientos que habrían podido tener razón para ello: las leyes injustas de los gobiernos; la condena de Féli, el hermano de Juan de la Mennais; la prohibición de las comunidades en Francia y la dispersión de 1903; las guerras y los genocidios en tantos países; la crisis de valores y las numerosas salidas en América y en todo el mundo.

Pero cada vez que los Hermanos se han enfrentado  a dificultades, han sabido reaccionar y dar muestras de resiliencia, utilizando estos acontecimientos para relanzarse de nuevo y con más fuerza hacia adelante. También han sabido romper muchas veces sus fronteras y han dejado su propia seguridad para ir a otros lugares, a veces muy lejos, a lo desconocido, respondiendo a la misión que les llamaba.

En esta celebración del Bicentenario recordamos que somos sus herederos. Nuestros Fundadores creyeron en la increíble fuerza de la comunidad cuando está unida por un mismo proyecto y una misma fe. Nos han dado una espiritualidad de acción y de abandono en la Providencia, ya que estamos llamados más que nunca a ser para este mundo ángeles, pastores, testigos y rostros de Jesucristo.

Debemos recordar que hemos aceptado seguir a Dios solo, y que este Dios habita ahora y siempre en los más pequeños y en los más pobres, y que sólo junto a ellos, como familia menesiana, volveremos a encontrar siempre nuestra misión y nuestra identidad, y podremos volver a llamar a otros discípulos para que se unan a nosotros.

El mensaje de este Bicentenario es el siguiente: Nos corresponde a nosotros continuar hoy la historia. Nos corresponde a nosotros escribir una nueva página. »

Fotos: El Hno. Pierre Leblanc y Lois Czerniak, de la revista Harvest, de la diócesis.