Rodeados por el personal de cuidados, de limpieza y de cocina
que siguen velando por ellos con celoso, atento y afectuoso cuidado,
nuestros Hermanos de la enfermería de la Casa Madre de La Prairie
llevan a cada uno de nosotros y a todo nuestro planeta en crisis
en su oración tranquila
, ofreciendo su propia valentía diaria y su serenidad para apoyar a todos los que están comprometidos en hacer frente a este desafío mundial.

Los Hermanos de la Enfermería de la Casa Madre durante la misa televisada.

En nuestros países, otros cohermanos, las Hijas de la Providencia y de los laicos menesianos y menesianas toman su tiempo para respirar, vaciarse, encontrar la paz interior y orar, depositando en las amorosas manos de Dios Padre todas las cuestiones y todos los sufrimientos de nuestro mundo unido a pesar de él en una misma lucha.

Distribución de la comida.

Gracias, queridos pararrayos de la enfermería y de otros lugares,
por cumplir esta discreta, esencial y poderosa misión.

Os necesitamos y os queremos.

¡Cuidaos a vosotros mismos!

Un abrazo fraternal»
Hno Mario Houle,
Provincial – Jean de la Mennais, Canadá-Estados Unidos-Méjico
y la Familia menesiana